Celebrando el Día Internacional de la Mujer con Fair Trade

Durante más de 24 años, Fair Trade USA ha trabajado en ofrecer oportunidades para que personas y comunidades que han sido sistemáticamente marginadas obtengan acceso a los mercados en un marco de igualdad y con el poder de conducirse hacia el futuro que imaginan. Al proporcionar herramientas y recursos que fortalecen a las comunidades y cadenas de suministro, agricultores, trabajadores y pescadores pueden estabilizar sus ingresos e invertir en lo que identifican como sus mayores necesidades.

Con la firme determinación de asegurar que nadie quede excluido, los estándares de comercio justo exigen equidad entre todos los participantes. En muchas culturas y comunidades no existe equidad para las mujeres ni se les permite participar en roles de liderazgo. Al exigir que las mujeres tengan acceso, voz e influencia mediante estándares medibles y auditables, la inclusión del liderazgo y de las voces de las mujeres produce el beneficio que esperado.

Gran parte del mundo hoy reconoce que los enormes obstáculos que se han interpuesto en el camino hacia resolver nuestros problemas más urgentes se deben a la opresión sistemática e histórica de las mujeres. Aunque es indignante pensar en todas las oportunidades que se han perdido en el mundo por no valorar el liderazgo femenino, 2015 fue un año importante para empezar a considerar de qué forma se podría solucionar esta exclusión a nivel global. Fue en ese año que las Naciones Unidas lanzaron su "modelo para lograr un futuro mejor y más sostenible para todos". Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) constituyen un marco de paz y prosperidad para las personas y el planeta. Los diecisiete objetivos contienen metas a alcanzar para el año 2030, y el ODS 5, ''Alcanzar la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas'', reconoce el papel crítico que debe desempeñar la igualdad de género si queremos cumplir con aquella ambiciosa agenda.

El Sistema de Manejo de Impacto de Fair Trade USA está diseñado con el fin de rastrear, entre otros, las contribuciones directas y significativas que se logran mediante los estándares para seis de los diecisiete ODS. Entre esos seis está el ODS 5. De los varios indicadores clave del desempeño rastreados para asegurar y comprender el impacto que tiene Fair Trade Certification en las mujeres, se recopilan datos sobre:

  • % de Comités Comercio Justo representativos del género de los participantes del programa
  • % de mujeres participantes en el programa que se sienten igual de valoradas que sus contrapartes masculinas
  • % de mujeres participantes en el programa con acceso y poder decisorio sobre el crédito
  • % de mujeres productoras que se identifican como coproductoras de la tierra que cultivan
  • % de mujeres productoras que sintieron haber logrado igual oportunidad de formar parte de Fair Trade
  • % de mujeres productoras que sienten que son compensadas por su trabajo de igual forma que sus contrapartes masculinas.
  • % de mujeres trabajadoras que creen poder formar y expandir una familia mientras se desempeñan en el puesto, siempre que así lo deseen

Los datos aseguran que las mujeres estén obteniendo oportunidades para participar tan plenamente como sea posible, y hasta el momento los resultados han sido inspiradores. Como parte de su proceso de monitoreo y evaluación, Fair Trade USA realiza entrevistas que permiten a las personas compartir en sus propias palabras los cambios que han experimentado en sus vidas personales, entornos de trabajo y comunidades desde que se unieron al comercio justo. De las muchas historias que han surgido sobre la igualdad de género en las cadenas de suministro Fair Trade Certified, la historia de Roma Gonju y Suma Mal es de las más ilustrativas sobre el impacto que puede experimentar toda una comunidad cuando se establecen sistemas para permitir que las mujeres sean exitosas, y tengan voz y voto.

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Shyamsati Munda (izquierda), Mallika Murah (medio) y Santana Boraik (derecha) muestran una bolsa llena de hojas de té recién recolectadas de Jalinga Tea Estate, un jardín de té Fair Trade Certified en Jalinga, Assam, India.

Tanto Roma como Suma son recolectoras de té en una extensa finca de té ubicada en Assam, India. Ambas se enteraron sobre el comercio justo al empezar a trabajar allí; Roma escuchó de parte de recolectores de larga trayectoria y miembros del Comité Comercio Justo sobre el sentimiento de responsabilidad que compartían los trabajadores respecto a su comunidad. También a Suma se acercaron los miembros del Comité Comercio Justo, cuya prioridad es asegurar que los nuevos trabajadores estén al tanto del programa y de cómo este los beneficia.

Roma y Suma informaron que al momento de unirse, la comunidad enfrentaba problemas de salud debido a la falta de infraestructura para garantizar agua limpia y potable. La gente solía bañarse en el río, y sin instalaciones sanitarias, las aguas no eran seguras. Había problemas crónicos de enfermedades estomacales y diarreas que con demasiada frecuencia impedían que los niños pudiesen ir a la escuela y los trabajadores a ganarse la vida.

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Las mujeres locales de las aldeas cercanas obtienen agua para uso diario de una de las bombas manuales que fueron instaladas utilizando fondos del Desarrollo Comunitario Comercio Justo.

Según Lutfur Rahman, asesor de campo de Fair Trade USA, no es común ver a mujeres desempeñando funciones de liderazgo en esa parte de la India. Lutfur es de Assam, y trabaja principalmente con jardines y trabajadores de la comunidad del té. Lo más común es que los hombres trabajen en las fábricas, que tienden a ser trabajos de mayor remuneración, y que las mujeres trabajen en los campos de té. Lutfur comentó que para una mujer no suele ser fácil alcanzar un papel de liderazgo en los sistemas de gobernanza, y menos aún en los jardines de té, debido a la escasa alfabetización y a jornadas laborales extensas. Las mujeres son además las principales cuidadoras de los niños y se encargan de casi todas las tareas del hogar. Relató que a nivel cultural, los hombres rara vez trabajan en el hogar, lo que es especialmente cierto dentro de la comunidad a la que pertenecen Roma y Suma. "Por lo mismo, para estas mujeres es toda una experiencia venir de un entorno de ese tipo y trabajar para la sociedad cuando ingresan al sistema de gobernanza", cuenta Lutfur.

Y fue exactamente esa la experiencia que atravesaron Suma y Roma. Poco después de descubrir el comercio justo y cómo funciona, ambas fueron elegidas para formar parte del Comité Comercio Justo. En su nuevo puesto, impulsaron proyectos para resolver los problemas de agua que enfrentaba la comunidad. Con el apoyo de la comunidad, invirtieron primero en filtros de agua para todas las casas. Luego, lanzaron un proyecto para excavar pozos profundos para bombas de mano y utilizar filtros para garantizar un mayor acceso a agua limpia y potable. Ambas afirman que las enfermedades causadas en la comunidad por el agua contaminada ya han sido superadas.

A su vez, Suma asegura que otros problemas de saneamiento, como la recolección de basura y desechos, y la falta de refugios estables durante la temporada de monzones, han sido resueltos gracias a los fondos del Desarrollo Comunitario Comercio Justo. Desde que se unieron al comité, otros proyectos han sido la construcción de nuevos puentes y carreteras. Según los trabajadores, esto último ha sido crucial, pues les permite a ellos y a sus familias llegar de forma segura al trabajo y a la escuela.

Quizás una de las entrevistas más reveladoras para ilustrar el impacto que el liderazgo de estas dos mujeres ha tenido en su comunidad, haya sido la efectuada a un recolector de la finca. Cuando se le preguntó acerca del cambio más significativo que ha traído el comercio justo, respondió que el mayor impacto se ha producido por la interacción con la gerencia. Especialmente, con el hecho de que las mujeres ahora puedan interactuar con la gerencia. "Cuando los trabajadores hablan con la gerencia, se transforman en líderes. Muchas de esas mujeres también se han convertido en líderes. Hubo dos mujeres que se transformaron en líderes políticas y se presentaron como candidatas para las elecciones".

Esas mujeres son Roma y Suma. Una vez que encontraron su voz dentro del Comité Comercio Justo, se postularon a cargos de elección popular en Gram Panchayat, el consejo del pueblo, y ganaron. Lutfur volvió a enfatizar que algo así es muy poco común. Como integrantes del consejo, Suma y Roma trabajan definiendo la forma en que se gastan los dólares fiscales por parte de la comunidad. Una vez al año, el 2 de octubre, cumpleaños de Mahatma Gandhi, se reúne la Gram Sabha , una asamblea general donde participan todos los miembros de la comunidad con edad de votar. En la actualidad, todos los aldeanos participan en la planificación de las actividades de desarrollo para el pueblo. Estos proyectos de desarrollo incluyen la construcción de carreteras, la potabilización del agua y mejoras en la infraestructura escolar, entre otras prioridades comunitarias.

Roma Gonju y Suma Mal

Roma Ganju y Suma Mal en Assam, India

Más allá de sus propias trayectorias, Roma y Suma también han aprovechado sus posiciones de liderazgo para asegurarse de generar oportunidades similares para otras mujeres en la comunidad. Con sus mandatos en Gram Panchayat a finalizar en 2023, han ayudado a crear programas gubernamentales para el empoderamiento de la mujer en la comunidad. Estos programas incluyen talleres sobre educación financiera e inversión, así como pequeños préstamos para mujeres basados en un fondo rotatorio de desarrollo rural.

En el jardín de té también han seguido apoyando a los jóvenes y están trabajando en programas de educación informática en sus escuelas.

En una región en la que tradicional y culturalmente las mujeres han quedado en los márgenes, no cabe duda de que los estándares y estructuras integrados en el sistema de comercio justo han ayudado a establecer un marco para expandir la representación y las oportunidades de liderazgo. Cuando se les preguntó sobre los cambios más significativos aportados por el comercio justo, muchos trabajadores, tanto mujeres como hombres, mencionaron el empoderamiento femenino. Existen numerosas estadísticas e indicadores que se observan para determinar la eficacia del comercio justo, y aún así, sabemos que conceptos como "empoderamiento" o "equidad" suelen ser más cualitativos que cuantitativos. Al relacionar estas medidas con historias como las de Roma y Suma es que realmente podemos medir el impacto más allá de las cifras. Cuando comunidades enteras vuelven a revisar sus percepciones sobre los roles de género y el liderazgo, comenzamos a ver que es posible lograr los objetivos de desarrollo sostenible y asegurar un futuro más equitativo.