El café Fair Trade y el chocolate de comercio justo han sido ampliamente reconocidos y validados. Pero, ¿qué pasa con el suministrado responsable de ropa?

Hace diez años, Fair Trade USA comenzó a trabajar con marcas de moda y de artículos para el aire libre con el fin de promover un compromiso más profundo con sus fabricantes. La filosofía es la misma: aportar transparencia, responsabilidad y equidad a una cadena de suministro. Pero el enfoque es ligeramente distinto, atendiendo a las necesidades de la vasta y creciente industria de la confección.

Nuestra afinidad por la ropa ha aumentado. En Estados Unidos, el consumo de ropa se ha duplicado en los últimos 15 años. Estamos comprando más y vistiendo las prendas por un tiempo más corto. Es un problema sistémico causado por un trabajo de baja remuneración y, a menudo, poco ético.

Si bien se han logrado algunos progresos para medir y reducir el impacto ecológico de la producción, la industria necesita un marco de fábrica integral que establezca o aplique condiciones de trabajo éticas y seguras. Por eso nos propusimos crear el plano de una fábrica de comercio justo, partiendo de un piloto en 2010. Hoy, el programa Fair Trade USA se centra en los detalles de una operación de fábrica: cómo se paga a los trabajadores, en qué condiciones trabajan, qué apoyo reciben en momentos de necesidad y qué medidas se toman para mejorar sus prácticas ambientales con el tiempo. Todo ello otorga credibilidad a la fabricación de nuestras prendas.

Nuestro programa de fábrica no solo incluye ropa, sino también artículos para el hogar como textiles, ropa de cama y muebles. Actualmente, 67 marcas ofrecen ropa y artículos para el hogar Fair Trade Certified, recibiendo su suministrado de 90 fábricas de todo el mundo para así promover el bienestar de los trabajadores de las fábricas.

Para obtener la certificación, una fábrica debe aceptar y cumplir con una serie de prácticas comerciales. Estas prácticas abarcan desde abolir el trabajo infantil, pagar salarios justos (incluyendo horas extras cuando sean necesarias), mantener entornos de trabajo hospitalarios y seguros para los trabajadores, y apoyar a los trabajadores fuera de sus labores diarias. Cuando los consumidores compran una prenda de vestir o ropa de cama Fair Trade Certified, están apoyando un modelo económico más justo, que ofrece a los trabajadores un lugar de trabajo más seguro, y más autonomía en sus vidas y comunidades.

Las demandas de los mercados modernos y la globalización nos han conectado a todos, pero nunca hemos estado más desconectados del proceso de fabricación. Cuando compra un vestido, usted no se entera de las dificultades que enfrentó ese día la trabajadora de la confección para llegar al trabajo, si encontró a alguien que cuidara de su hijo pequeño o si trabajaba en pésimas condiciones. El elemento humano de la fabricación ha sido sustituido por los nombres de los países en nuestras etiquetas y, a lo sumo, por los nombres de las fábricas. Pero nuestra ropa sigue siendo hecha por personas, no por máquinas.

El modelo de comercio justo los celebra como individuos, hace regresar sus historias particulares al proceso y aspira a construir un nuevo tipo de cadena de suministro que respete todas las caras que lo hacen factible.


Empleados y empleadas de Vertical Knits, fábrica Fair Trade Certified en Yucatán, México, arman camisetas.

 

El efecto pandémico

 

Esta humanidad dentro de la fabricación salió a la luz el año pasado. La pandemia ilustró los desafíos que continúan sacudiendo a la industria de la moda y dejan a los trabajadores de la confección con poca o nula protección o garantía frente al sistema convencional. Por el contrario, muchas marcas que trabajan con fábricas de comercio justo lograron apoyar a trabajadores de la moda durante este período de caos. El modelo de comercio justo lanzado para fábricas certificadas: un Fondo de Desarrollo Comunitario, dedicado a las necesidades de los trabajadores, ya sea de salud, educativas u otras, ofreció fondos de emergencia a miles de trabajadores de la confección.

El modelo funciona de la siguiente manera: por cada producto Fair Trade Certified vendido, la empresa, marcas como Madewell, Arc'teryx, prAna y más, paga por encima del precio de compra de los productos. Esos fondos adicionales luego se transfieren a los trabajadores a través del Fondo de Desarrollo Comunitario oficial. Cómo se gastan estos fondos depende de los propios trabajadores. A través de una estructura de comité de comercio justo en cada instalación, los trabajadores se organizan y votan democráticamente sobre la asignación del dinero. Es más, los trabajadores abren una cuenta bancaria y ellos mismos administran los fondos. No pasa por las manos de un gerente. Es lo más directo posible. En 2019, antes de la pandemia, esta funcionalidad permitió enviar más de $ 8 millones a más de 100.000 trabajadores en instalaciones certificadas de comercio justo.

Así, a medida que la pandemia puso en pausa la producción, los Comités de Comercio Justo pudieron dar prioridad a esos fondos para proporcionar tarjetas de compra prepagadas a sus trabajadores, suministros de saneamiento e higiene y otros artículos de primera necesidad. El Fondo de Desarrollo Comunitario se convirtió en un recurso invaluable que se incorporó al modelo de comercio justo y, por lo tanto, se pudo adaptar rápida y eficientemente a la crisis en cuestión.

Por ejemplo, en Vietnam, Saitex, una instalación Fair Trade Certified famosa por sus innovaciones en la fabricación de tejido para pantalones vaqueros, tuvo que hacer ajustes en las horas de trabajo de más de 4.000 empleados. Mientras tanto, el mercado estadounidense como el europeo lidiaba con la agitación financiera que trajo la pandemia, y los pedidos comenzaron a disminuir durante la primavera de 2020. Eso acortó los horarios de trabajo para los trabajadores de las fábricas. Dado que sus ingresos se verían afectados, el comité de comercio justo de Saitex votó a favor de utilizar su Fondo de Desarrollo Comunitario para emitir vales de efectivo electrónico. En 2020, los trabajadores que habían estado en la compañía durante al menos seis meses recibieron un total de 2.000.000 de dong vietnamitas.

"Las personas aprecian la seguridad, el saber que tendrán ingresos, que podrán trabajar y ser atendidas", dice Sanjeev Bahl, director ejecutivo de Saitex. “Los entornos seguros producen un pensamiento positivo”.

En 2018, Madewell y Saitex unieron fuerzas en un programa piloto: el fabricante vietnamita sería la primera instalación Fair Trade Certified en la cadena de suministro de Madewell. En marzo de 2020, Madewell extendió ese compromiso, afirmando que el 90 por ciento (o más) de sus tejidos será Fair Trade Certified para 2025.

“Es una asociación que permanecerá a largo plazo, algo de lo que estamos muy orgullosos. Tiene un impacto real en el terreno”, dice Gonzalo Pertile, Director de Responsabilidad Social Corporativa de Madewell.

Fue este impacto tangible el que animó a la marca canadiense outdoors Arc'teryx a buscar también la certificación de comercio justo.

"Había estado observando el comercio justo por algún tiempo y explorando qué opciones nos permitirían ofrecer fondos directamente a las personas que hacen nuestra ropa. El comercio justo es una solución que realmente funciona". Para nosotros, garantizar el bienestar de aquellos que hacen nuestro producto es un requisito básico para hacer negocios", dice Adrianne Gilbride, líder de sostenibilidad de la cadena de suministro en Arc'teryx.

El año pasado, la empresa se comprometió a que en 2025 el 80 % de su ropa procediera de instalaciones Fair Trade Certified.

"La pandemia reveló enormes desequilibrios a nivel global y volvió a demostrar cómo existen pocas protecciones sociales para los fabricantes de prendas en el mundo, de quienes el 75 por ciento son mujeres, cuyas familias dependen de ellas y de esta industria", sostiene Gilbride.

Estas mujeres, al igual que las trabajadoras de cualquier otra parte del mundo, necesitan ayuda para pasar por un embarazo, compatibilizar la crianza de los hijos con un trabajo a tiempo completo, y velar por la salud y el bienestar de sus familias. En Saitex, el Comité de Comercio Justo decidió utilizar sus primas para la atención médica, especialmente para las mujeres embarazadas. En Vietnam, Nguyen Trong Hoang, Oficial de Comercio Justo de Saitex, explica que el empleador es responsable por la atención médica de sus trabajadores. Sin embargo, cuando hay mujeres embarazadas, se añaden costos por exámenes médicos o tratamientos adicionales que habrían salido de sus propios bolsillos. Para garantizar que tengan un embarazo seguro y cómodo, seguido por una atención neonatal adecuada para el recién nacido, Saitex ha dedicado estos fondos al 58 por ciento de mujeres de su fuerza laboral.

"Hay muy pocas maneras de que las marcas realmente entreguen dinero directamente en las manos de los trabajadores, por lo que esta certificación es muy útil", señala Gilbride.


Ranjit Singh, sastre de Pratibha Syntex, fábrica certificada de Comercio Justo en Pithampur, India.

 

El futuro del suministrado responsable de ropa

 

Los consumidores también buscan este tipo de compromiso y apoyo de las empresas de indumentaria. Y expresan estos puntos de vista a través de sus compras. Se estima que el mercado de bienes fabricados de manera sostenible llegue a los $ 150 mil millones este año y que crezca a una tasa del 8 por ciento, en comparación con el promedio de 2,6 por ciento de la industria. El tratamiento que reciben los trabajadores en una cadena de suministro es condición integral para los compradores actuales; más de dos tercios de los consumidores dijeron que en realidad dejarían de comprar o reducirían sus compras a empresas que no tratan a los trabajadores de manera justa (fuente).

Arc'teryx notó que sus consumidores se hacían más preguntas sobre quién y cómo se han fabricado los productos en los últimos años. "En los últimos dos años, realmente hemos visto mucho más interés en el factor humano de nuestro negocio y nuestras cadenas de suministro", dice Gilbride.

Del mismo modo, Bahl, que ha estado en la fabricación de prendas de vestir durante más de 20 años, señala que ve un cambio en los compradores jóvenes, quienes se hacen preguntas fundamentales sobre dónde y cómo se fabrica su ropa. "Esta próxima generación me da esperanza".

Esta demanda en ascenso va creciendo año tras año, sugiriendo que la llamada "sostenibilidad", que incluye a las personas, no es una tendencia, sino el futuro. Por lo tanto, las marcas que hacen compromisos a largo plazo con sus fabricantes logran profundizar su impacto. Y a lo largo de los años, no de los meses, los cambios se materializan.

"Las empresas deben pensar en cómo van a trabajar con un proveedor durante años, no por temporadas", dice Gilbride. “Si estás pensando en la certificación de comercio justo, genial, pero es un modelo pensado para el largo plazo”.

De manera similar, para los fabricantes de comercio justo, al prescribir prácticas comerciales éticas, es probable que también vean tasas de retención más altas en sus instalaciones. Los recursos invertidos en los trabajadores los harán regresan a una fábrica donde son escuchados y respetados. "Eso es fundamentalmente lo que quiere la gente. Quieren ser vistos, reconocidos y apreciados".

Para Madewell, trabajar con Fair Trade USA le permitió a la empresa mantener ágil a su equipo de sostenibilidad y aún así alcanzar sus objetivos. Para las empresas que trabajan con varias marcas en distintos territorios, tiene más sentido, según Pertile, trabajar con un tercero, como Fair Trade USA, que crear su propios programas y criterios de impacto.

Marcas, como Madewell y Arc'teryx, que se han comprometido públicamente con el comercio justo, ahora están dispuestas a impulsar cambios en toda la industria. "Somos abiertos y transparentes en la forma en que compartimos nuestro proceso", dice Pertile.

Con acción colectiva en toda la industria el comercio justo se convertirá en la norma y no en la excepción. Con marcas con visión de futuro, interesadas en el bienestar general de la industria de la confección, el cambio es posible, afirma Bahl: "Estas marcas están contribuyendo al crecimiento de la próxima generación. No son pensadores a corto plazo, son creadores de valor a largo plazo".